Pulido a mano y mediante varios métodos diferentes: la empresa NOMOS Glashütte utiliza técnicas artesanales tradicionales para perfeccionar sus calibres. Y esta perfección queda plasmada en sus relojes, como por ejemplo en la nueva versión de Lambda, que mantiene viva la llama de 175 años de tradición.

 

Paciencia y mucho amor: en el taller de NOMOS, una empleada bisela los cantos del puente de áncora.
Paciencia y mucho amor: en el taller de NOMOS, una empleada bisela los cantos del puente de áncora.
Al final, todas las superficies deben quedar lisas como un espejo: cuando los «finisseure» de la empresa relojera NOMOS Glashütte le confieren el pulido final al mecanismo de cuerda manual DUW 1001, este es un proceso que requiere varias horas. Su concentración es absoluta, ya que incluso una mínima mota de polvo podría provocar un rasguño visible. Originalmente, con las diversas técnicas de pulido no se buscaba únicamente el perfeccionamiento estético del mecanismo, sino que además poseían una finalidad muy práctica: las superficies lisas dificultan la oxidación. Algo que en el pasado era técnicamente relevante y que hoy en día es simplemente bello.
Legible con lupa: en el puente de áncora se encuentra la inscripción grabada a mano «Mit Liebe in Glashütte gefertigt» (hecho con amor en Glashütte):
Legible con lupa: en el puente de áncora se encuentra la inscripción grabada a mano «Mit Liebe in Glashütte gefertigt» (hecho con amor en Glashütte):
Durante el biselado, que es el nombre de una de estas técnicas de pulido, se pule de forma manual un chaflán de exactamente 45 grados entre la superficie y los cantos. A continuación, este chaflán se alisa con una herramienta de acero templado y se repasa con un palo de pulir: este proceso se denomina pulimento.

 

Pulido negro: cuatro muelles de trinquete se fijan con cera de abeja sobre una chapa redonda de latón. Sobre una placa de estaño, el relojero pule las superficies de los muelles con pasta de pulir hasta que el estaño y la pasta adquieren una tonalidad negra.
Pulido negro: cuatro muelles de trinquete se fijan con cera de abeja sobre una chapa redonda de latón. Sobre una placa de estaño, el relojero pule las superficies de los muelles con pasta de pulir hasta que el estaño y la pasta adquieren una tonalidad negra.
Para pulir los seis minúsculos chatones de oro del mecanismo, estos se prensan cuidadosamente en meollo de sauco. Esto les brinda soporte sin ejercer demasiada presión sobre ellos. A continuación, se frotan sobre papel de lija muy fino. Y en este caso, muy fino significa que posee un granulado de entre una a cinco milésimas de milímetro. Por otra parte, las piezas individuales de acero como la raqueta, el trinquete, el muelle de trinquete y el muelle de cuello de cisne se alisan con un pulido de estaño, un proceso conocido como pulido negro en el mundo de la alta relojería. La pieza se trabaja sobre una placa de estaño con una pasta abrasiva cuyo granulado disminuye de manera progresiva. El objetivo es hacer que la superficie quede bruñida de manera que refleje por completo la luz incidente. Sin embargo, desde un determinado ángulo de incidencia toda la luz es absorbida y la superficie asume ante nuestros ojos el negro profundo que le confiere su nombre a este proceso.

 

 Los chatones de oro se prensan en meollo de sauco para pulirlos y se frotan sobre papel de lija fino.

Los chatones de oro se prensan en meollo de sauco para pulirlos y se frotan sobre papel de lija fino.
Grabada a mano y no tallada, la inscripción que figura en el puente de áncora dice: «Mit Liebe in Glashütte gefertigt» (hecho con amor en Glashütte), una afirmación que es válida para todo el reloj. Así y todo, muchos de los afinos permanecen ocultos y el único que quizá pueda admirarlos dentro de unos cuantos años sea el relojero que vaya a limpiar y lubricar el calibre.

 


Aquí en detalle: los diminutos chatones de oro se prensan en meollo de sauco para pulirlos y se frotan sobre papel de lija fino que posee un granulado de tan solo cinco milésimas de milímetro.
De manera ejemplar, este es el conocimiento y la pericia que se encuentran en el calibre DUW 100 y por lo tanto en el modelo Lambda de NOMOS. Por primera vez, la nueva versión de este reloj de taller se presenta en acero y no en oro. Lambda 175 Years Watchmaking Glashütte ha sido regulado según valores cronométricos y se presenta en los colores esmalte blanco, azul y negro, limitándose a 175 unidades por color. El modelo especial está disponible a partir de ahora mismo en comercios especializados y por tiempo limitado por 5.800 euros.

 

Fabricado de manera exclusiva para Lambda: el calibre DUW 1001 del taller de NOMOS Glashütte. Con 29 rubíes, seis de ellos en chatones de oro pulidos y atornillados.
El calibre manual NOMOS DUW 1001, regulado según valores cronométricos. Bellísimo y de alta precisión. La esencia de 175 años de arte relojero de Glashütte.